
Reconozco el sabor de la derrota, antes del fin. Demasiado tiempo jugando con fuego.
Sé que él aún no es capaz de entregarse como yo necesito y que sus manos volverán a marcharse, una vez más…
Sé donde estoy aunque no tenga ni idea de la razón que me empuja a permanecer.
Conozco sus silencios, y sus largos monólogos. Sigue perdido…
Y a pesar de todo, vuelvo a cruzar la línea sin mirar atrás, sin sopesar… y todavía con el nudo en la garganta “rezo” para que todo sea verdad (y sobre todo posible).
2 comentarios:
Lo triste es que creer no siempre es suficiente... pero espero que tengas toda la suerte que mereces.
Un abrazo muy fuerte
Será posible, confía...
Besos!
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